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¿Qué juegos, actitudes o sueños en la infancia podrías considerar como indicadores de tu posterior vocación por la fotografía?
Mis sueños de niño se dirigían a ser una estrella como portero de fútbol, deporte que practiqué toda mi infancia con singular pasión. Sin embargo, la semilla de las imágenes germinó desde entonces con los comics mexicanos que mi papá me conseguía: Superman, Batman, El hombre araña, etc. Recuerdo que no leía las historietas, así que me limitaba a ver las figuritas e imaginar el desarrollo de las mismas.
¿En tu familia hubo inclinaciones artísticas?
Sólo mi hermana Ana tuvo siempre predilección por la música, estudió piano durante largos años y la recuerdo sentada al piano ensayando; teníamos un gato que era fan de la música clásica y se acostaba junto a ella para oírla tocar. Fuera de eso no puedo decir que tenga una refencia que me permitiera heredar el gusto por las artes.
¿Puedes señalar algo en la niñez que haya originado la atracción por las imágenes realistas?
Desde la niñez estuve en contacto muy profundo con la tierra y otros materiales. De esa experiencia surgió la inclinación de trabajar con las manos: modelé figuras que con los años fui pasando al papel por medio del dibujo sombreado a lápiz o a tinta. Principalmente, fui bueno para retratar caras inspiradas en fotos que veía en revistas. En la adolescencia conocí el óleo y alcancé a realizar algunas telas medianas, pero siempre con imágenes sacadas de fotos. Este trabajo me llevaba semanas. Con los años encontré que apretando el obturador de la cámara ya estaba copiando la imagen que tenía delante, dejé naturalmente el dibujo.
Hay también un hecho que me ayudó con la actividad fotográfica. Resultó que en toda la niñez jugué diariamente como portero de fútbol, fue mi gran pasión y llegué a destacar en mi generación. Esta práctica desarrolló mis reflejos y la capacidad de concentración profunda en instantes, estoy convencido que es el mismo tipo de capacidad requerida en la captación fotográfica. Precisamente, lo creativo en la fotografía lo constituyen esos instantes y mucho tienen que ver los reflejos: conección ojo-corazón-disparo.
¿Cuándo y por qué supiste que serías fotógrafo?
Al contacto con las primeras materias de fotografía, y la simultánea adquisición de una cámara de 35 mm, supe que mi vida estaría relacionada profundamente con ese medio expresivo. Tengo un recorte del periódico "la Calle", fechado en diciembre de1979, donde se me entrevistó con motivo de la premiación de un concurso de fotografía, y entonces yo contestaba lo siguiente acerca de este tema: "La fotografía se incorporó a mi vida desde el momento que conocí de cerca una cámara fotográfica (hace sólo dos años y medio). Desde ese momento fui tomando conciencia gradualmente sobre el nuevo medio de crear imágenes; hasta ese momento solo había experimentado con el dibujo y algo de pintura. Ahora tengo la seguridad de que una de las cosas lindas que se puede hacer con la vida es fotografiarla. Aún me es imposible asegurar mi futura posición frente a este medio, pero estoy convencido de vivir siempre cerca de él".
¿Fue satisfactoria la carrera universitaria que elegiste?
El boom de la televisión en La Pampa llegó a mis 14 años. Este hecho, sumado a un gusto muy personal por las sesiones de cine desde la infancia, me evitaron toda duda a la hora de elegir una carrera universitaria.
Ingresé en 1977 a la Escuela de Comunicación de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Córdoba. Era una pequeña escuela que logró sobrevivir al cierre masivo de carreras humanistas por los militares que tomaron el poder en marzo de1976. Con decirte que eramos siete los que componíamos el grupo que finalmente terminó la tecnicatura de 3 años en Comunicación por Imágenes: tres varones y cuatro mujeres, todos abocados desde entonces a la comunicación en sus diferentes actividades: periodismo, publicidad, televisión, educación, etc.
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