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Mi padre me ayudó en aquellos difíciles comienzos comprándome una cámara Miranda de 35 mm con su lente normal de 50 mm. Con ella estuve algún tiempo hasta que viajé a Buenos Aires para comprar mi primera Nikon FM, amor que nació a primera vista y propició una fidelidad a la marca que continúa hasta hoy. ¿Tomaste la fotografía seriamente desde el principio? Por supuesto, se trataba de lograr el dominio de un medio que quizás diera razón a mi vida en el futuro. Yo siempre fui pasional y me entrego cuando algo me llena interiormente, no sé vivir de otra manera. Recuerdo que en mis primeras clases de laboratorio en blanco y negro, mi profesor me decía: "vos nunca llegarás a ser fotógrafo, eres muy desprolijo y torpe para trabajar". Tenía mucha razón, pero esos comentarios no hicieron más que alentarme a mejorar y poner mayor atención en los procesos. ¿Que recuerdos te trae tu primer trabajo? Los mejores. En Río Cuarto se fundó el periódico "Puntal", primero con el nuevo sistema offset de impresión. Éramos cuatro en la sección de fotografía, todos compañeros de la universidad; el ambiente era de gran camaradería y en seis meses que duró aprendí el dominio del blanco y negro, los procesos de laboratorio y me dió una idea de la vida de fotorreportero. Para serte sincero, eso de andar tras la noticia no era lo mío, y un poco por esta razón decidí posteriormente emigrar a México en búsqueda de nuevos horizontes y un estilo de vida más acorde a mi personalidad. ¿Por qué no quedarse en Argentina y probar en la capital? O... ¿tuvo el régimen militar algo que ver? Reconozco que Buenos Aires es una ciudad muy interesante y en ese entonces me apantallaba caminar por sus vertiginosas calles. Pero mi búsqueda tenía un alcance mayor. Con 21 años necesitaba conocer mis propios límites, y esto se podría lograr más facilmente viviendo en una cultura diferente como la mexicana; además tenía dos razones fuertes para decidir por este país, el idioma y la cercanía con E.U.A., idea siempre atractiva para un joven con ganas de experimentar. La presencia de los militares en el gobierno no incidió para nada en mi decisión de emigrar, aunque debo reconocer que el ambiente era un tanto sofocante. Mi regreso a la patria por dos años (1983-1985) no me hicieron olvidar la entonces reciente etapa mexicana que me llenaba de nostalgia. Por esta razón tuve que regresar a redondear mi experiencia en México y ya no he vuelto a dejar el país. ¿Qué te ofreció México que te atrapó? Cualquier fotógrafo extranjero con sensibilidad percibe a este país como un universo inagotable de imágenes, nunca es suficiente lo que uno alcanza a realizar. Sacar la cámara a la calle es abrir un nuevo álbum para que se agolpen imágenes inusitadas, ricas en forma y contenido. El primer contacto con la ciudad exaltó mi fantasía: su tamaño y las posibilidades que intuí facilitaron mi primera etapa mexicana, que duró más de un año (1982-1983). |
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