¿Qué trabajo desarrollaste al principio?
Mis pasos en la fotografía mexicana comenzaron en una empresa de audiovisuales, pero luego me dedique a trabajar el free-lance realizando reportajes para audiovisuales. Posteriormente comencé a incursionar en el mundo editorial, revistas y publicaciones diversas; actividad que aún realizo.
Cuando viajas, ¿cuál es tu mayor entretenimiento, y por qué?
La compañía, la duración y los objetivos de los viajes, son lo que hacen de los mismos algo único e interesante. Por ejemplo, para mis cuarenta me regalé un viaje a Europa. Después de un mes regresé con cuatro kilogramos menos y calambres en una pierna; caminé (literalmente) 17 ciudades con el afán de fotografiar lo más importante de cada una de ellas, a nivel turístico y cultural. Poder plasmar tanta riqueza, justifica ampliamente el sacrificio.
¿Qué proyectos a corto y mediano plazo tienes como profesional de la cámara?
Tenemos con una editora amiga el proyecto de imprimir un libro sobre La Habana, en honor a aquella perla del caribe tan bella y tan querida. El libro se nutrirá de la interacción entre las fotografías y el gran acervo cultural de la capital cubana, y de este último forman parte la poética y la cancionística. Queremos lograr que el libro apele a la nostalgia y al deseo de conocerla en su más profunda esencia.
¿Qué tipo de fotografías satisfacen más a Gustavo Gatto artista?
De una escena, me atrae mucho la composición, el color, lo gráfico; pero estos valores siempre deben de estar al servicio de la expresión de una idea. A mí me resulta difícil y hasta inútil separar forma de contenido; pienso que lo ideal es lograr un buen balance entre ambos: en este caso, creamos una obra de valor superlativo.
¿Cuál ha sido tu mayor reto como fotógrafo. ¿Lo has cumplido?
Si existe un reto, éste es poder seguir haciendo lo que me gusta de la manera que lo siento: con la mayor libertad posible. Pero muchas veces trabajar con este sentimiento es casi imposible por el tipo de clientes para el que se está produciendo.